Edwin de Jesús Gómez Guillot. De Santa Marta, Colombia. Así, simple podría ser la carta de presentación del goleador del torneo que tuvo a KDT como campeón.
Santa Marta es la ciudad más antigua de Colombia, ubicada en la costa caribeña, donde el goleador 2025 de la Liga Pehuajense comenzó a desandar sus primeros pasos con la pelota. La playa como protagonista y Carlos “el pibe” Valderrama como hijo prodigio.

Juan Quintana, el central, pilar de la defensa y voz de mando fue quien hizo de nexo y sugirió a Juan Burgos al delantero goleador que a pesar de tener 22 años pensaba en dejar de jugar luego de llegar de Colombia y no se cumplieran algunas promesas que le habían realizado en clubes del país.
Hizo falta solo una prueba ante San Martín, en un amistoso, en el que convirtió para decidir al “Fino” de que iba a ser el delantero centro del albirrojo para la temporada 2025.

Su paso fue de menor a mayor. Una mejor puesta a punto desde lo físico, ir ganando minutos y despegar en el Torneo Clausura que lo tuvo como figura excluyente.
Terminó el año con 16 conquistas. Tres en el certamen del Apertura; Doce en el Clausura y uno en la final de la Supercopa.
Pero el valor de sus goles se potencia cuando se describen en que momento convirtió. De las 24 conquistas de KDT (Torneo Clausura) el 50% fueron de Edwin. Anotó en cuartos de final, semifinal y final. Además, selló la Supercopa con un tanto de tiro libre.

Pero “Colombia” no solo anota, sino que el juego de KDT lo tiene como referencia de punta. Para “pelear” entre los centrales, para aguantar la pelota y permitir que su equipo salga o para pivotear de espaldas al arco rival, como cuando asistió a Valentín Gómez, previo al derechazo goleador del “10”.

Si los pibes, comenzando por Cossu, Romero, Andrade fueron la entrega, la columna vertebral de KDT quedó sostenida en Quintana, Gómez y Colombia. Con un patrón de juego que giró al ritmo de Carlos Galeano, emblema albirrojo por excelencia.
La potencia física de Edwin fue un punto de sapiencia que KDT aprovechó y sacó rédito.

Un equipo que no regaló nada, que presionó, que intentó jugar a ras del piso (por momentos lo logró), pero que cuando necesitaba saltar líneas tenía al delantero cafetero de referencia.

Afincado en Pehuajó, pedido de casamiento al finalizar la final del Clausura, el goleador viene de la tierra del emblema del fútbol colombiano, de la ciudad, que reza la cumbia “tiene tren, pero no tiene tranvía”, de donde las playas tropicales regalan fútbol de toque. De la “perla de América” llegó Edwin de Jesús Gómez Guillot; el “costeño” con aroma de gol.

 

Javier Toffolo

Foto: MetaLPF