ADN cien por ciento albinegro. David y Federico, Federico y David nadie necesita dar sus apellidos porque todos ya saben de quienes hablamos.
Toda una vida en el Club, solo usaron esa camiseta en sus carreras y se dieron un gran gusto el domingo: Ser campeones con esa camiseta.
Una vida vestido de blanco y negro. Su vida rondan en esos colores y será hasta el úlltimo día de sus vidas. Un amor que no se explica y que se multiplica cada día.
Bartolomé pita el final del partido y Estudiantes se consagra campeón luego de 19 años.
David salió caminando solo, mira a sus compañeros correr por todos lados y sus ojos se empiezan a empañar. Miles de pensamientos llegaron a su cabeza.
Federico abrazo al primer compañero que cruzó y todos terminaron con otros que sumaron en el piso. «Es algo inexplicable» dijo el protagonista al terminar el partido. Tan inexplicable en palabras como ese abrazo que se dieron en el segundo gol en el 21 de Septiembre, mientras todos iban al banderin del corner que da a la entrada local.
David y Federico suman entre los dos 45 años en Primera División. Cadorin lleva 25 años interrumpido jugando con esta camiseta y Tom cumplirá en el mes de septiembre veinte.
En este medio siglo pasaron de todo, pero siempre estuvieron ahí y nadie puede discutirlos.
Fueron claves, jugaron, varios domingos estuvieron sin sumar minutos y ellos siguieron. Nunca se quejaron y nunca una mala cara. No lo decimos nosotros, lo cuentan compañeros que los tuvieron en este proceso.
Tuvieron época donde era mas sencillo no seguir, cambiar de equipo, pero como dice la canción «El amor es más fuerte».
Son los primeros al llegar a entrenar, muchas veces los últimos en irse y aconsejan a los más jóvenes.
Sus palabras son más que autorizadas y le enseñaron el camino a los que lo siguen ese día que se retiren. Viven el fútbol como estilo de vida y hoy son una raza en extinción.
Año 2000, sonaba Rodrigo y el dolar estaba 1 peso. Un pibe de 15 años debutaba con la camiseta con la que soñó siempore. Lo llamaban para el cambio y entró Cadorin. El pibe de inferiores que habia sido clave en el Sub 15 pehuajense un año antes. El camino hasta hoy es historia.
«Elegí jugar siempre en Estudiantes, porque soy hincha desde siempre y me costó esfuerzo llegar adonde llegué. Valoro mucho donde estoy y agradezco siempre al Club por haberme formado» David Cadorin en las 100 en plena pandemia
Fede llegó al Club a los cinco años. Su familia como todos saben es de Deportivo, pero en el «azul» no había escuelita y llegó a la institución. Todo comenzó en ese simple acto y su amor perdura hasta hoy.
“Buscamos la felicidad con la obtención de algún logró y no creo que sea así, siempre es una felicidad ir al club a entrenar, divertirse o representarlo» Federico Tom en las 100 notas en plena pandemia.
Resistido, mirado de reojo por momento y en varias ocasiones tuvo que mirarlo desde afuera.
Nunca busco culpable ni criticó a un compañero. Entrenaba para estar en silencio y apoyando al equipo de donde le toque. Siempre estuvo, en esos momentos que otros hubieran buscado una salida.
Pero tuvo su premio en el momento que seguramente ni él se lo imaginaba. Vacaciones en plena pretemporada, llegó de las mismas, empezó a sumar minutos y no salió más.
Se adueño del lateral, termino con la cinta en su brazo y jugando con la «4» en su espalda.
Aunque lo de la cinta poco le importará, se quedará con el momento de levantar la copa y festejar con su pequeño hijo Ovidio que en el mes de septiembre cumplirá 2 años.
Estuvieron en las tres finales que jugó el Club en este siglo, tuvieron caravanas por rutas distintas (La 5 en 2007 y la 86 el domingo) pero todo terminó en Godoy y Gutierrez.
David Cadorin y Federico Tom son sinonimos de Estudiantes y referente de sus compañeros.
Lejos de conformarse esta semana siguieron entrenando pensando en lo que viene. Ellos estan felices, como jugadores y como hinchas…en ese sueño que tuvieron desde el primer encuentro de escuelita: Ser campeones con la camiseta que los vio crecer.


