Miles de futbolistas forman parte de un enorme ecosistema donde se mueve mucho dinero y la aspiración no está puesta en llegar a la elite, sino en jugar a la pelota como un sostén ecónomico.

Sus rutinas no contemplan entrenamientos grupales a diario ni viajes al predio del club, tampoco periodistas que estén pendientes de su día a día, pero los fines de semana sus vidas se asemejan bastante a la de los futbolistas profesionales porque salen a jugar un partido a cambio de sumas de dinero que, por lo general, les permiten vivir de eso. Son los trabajadores del fútbol, jugadores que forman parte del labo B en un ecosistema atravesado por la pasión, el dinero y el potrero

Dejé de jugar a los 30 años de manera profesional. Mi último paso fue por Villa San Carlos.  A mí me pasó que el club de AFA te exige mucho, como ir a entrenar todos los días, pero desde lo económico no te termina de redituar de acuerdo al esfuerzo y quizá en una liga amateur ganás lo mismo o un poco menos, pero sin todo ese trajín de la semana”, explica Santiago Vizio, quien pasó por Tristán Suárez, Defensa y Justicia y Turquía, en diálogo con TyC Sports.

En el país hay alrededor de 231 ligas nucleadas en el Consejo Federal de la AFA, que organiza dos torneos que concentran la atención y exigen un nivel más elevado: el Regional Amateur y el Federal A. Sin embargo, mucho antes de llegar a esa instancia, los más de 3 mil clubes se disputan títulos en ligas locales, muchas veces sin aspiraciones de acceder a un certamen nacional, ya que los costos que implica una competencia de ese calibre pueden ser afrontados por muy pocas instituciones. De hecho, cada año hay muchos campeones de sus ligas que rechazan su plaza para el Regional por motivos económicos.

En ese entramado de torneos difuminados por el país, la mayor concentración está en la provincia de Buenos Aires, con las ligas de Bahía Blanca, Tres Arroyos, Tandil, Necochea, Olavarría y Chivilcoy como algunas de las más fuertes. Regiones de Córdoba, La Pampa, Santa Fe y Mendoza también se anotan en la lista de las más competitivas.“Las ligas amateurs crecen cada vez más, están mejor en infraestructura y también en sueldos. Me atrevo a decir que no hay tanta diferencia entre equipos amateurs y algunos de Primera Nacional, explica Vizio.

Muchos clubes de ligas del interior de Buenos Aires pagan entre 300 y 400 mil pesos por partido a cada futbolista, lo que por mes (salvo que la lluvia obligue a suspender una fecha) se transforma en un salario de 1.200.000. Ese monto está libre de gastos, por lo que, en caso de ser necesario, el club también se hace cargo de los viajes, viáticos y hospedaje.

Es cierto que en el informal mundo del fútbol, no todos cobran lo mismo y las diferencias pueden ser muy notorias. Los acuerdos, muchas veces de palabra y sin contrato de por medio, son tan variados como las ganancias. Hay futbolistas que nunca tocaron torneos de AFA que perciben más que otros con pasado en el Ascenso porque hay algo tangible que rige cuánto debe cobrar cada uno: su rendimiento dentro del campo de juego, balanza que en varias ocasiones no se inclina a favor de los profesionales.

Hay clubes y jugadores que arreglan por mes, otros por partido jugado. Con el ingreso de cada fin de semana, me sustento mi carrera universitaria, más allá de la ayuda de mi familia, pero sé que hay colegas con más trayectoria que tienen mejores ingresos y algunos viven de eso”, clarifica Cao, que tiene 24 años.

Los futbolistas que han pasado por equipos históricos del Ascenso y hoy se desempeñan en ligas regionales son cada vez más, pero el principal cambio en los últimos años es que muchos de los que aparecen son jóvenes y con una larga carrera por delante. Las razones para optar por ese camino pueden ser varias y de las más remotas. Vizio intenta esbozar alguna: “Después de Villa San Carlos me incliné por seguir estudiando. Fui a jugar a la liga de Pehuajó y la diferencia económica te diría que era mínima, pero solamente iba a jugar los domingos. Con esa plata me banqué los últimos dos años de carrera, el alquiler y viví. Entonces, las decisiones a veces vienen por ahí. Ahora estoy instalado en Roque Pérez, de donde soy, y juego en el club de mi barrio”.

Salirse de ese esquema y desembarcar en ligas regionales también implica más comodidades para quienes pretenden seguir jugando porque muchos se entrenan por su cuenta, siguiendo un plan de entrenamiento a la distancia, pero amoldado a sus tiempos. El fútbol ya no es el que ordena sus vidas, como sí pasa cuando son parte de un club profesional y deben acomodarse a los entrenamientos con el plantel, entre otras rutinas demandantes.

En ese ecosistema también están aquellos clubes que, aunque compitan en ligas amateurs, tienen aspiraciones a nivel nacional y por eso se refuerzan y entrenan para competiciones de ese tipo. Thaiel Alegre, arquero que anduvo por Gimnasia, Quilmes, Cambaceres y Claypole, arribó a Unidos de Olmos de La Plata y este 2025 se consagró campeón del torneo local, pero el objetivo principal será hacer un buen papel en el Regional Amateur. “Estaba cansado de viajar, quería estar más cerca, además estamos jugando un torneo nacional que me motiva bastante. Nos dan muchas herramientas para estar bien, entrenamos a la mañana como en el Ascenso, así que los que vienen desde ahí están acostumbrados. A mí me vino bien porque a la tarde tengo trabajos como entrenador de arqueros”, cuenta.

Salirse de ese esquema y desembarcar en ligas regionales también implica más comodidades para quienes pretenden seguir jugando porque muchos se entrenan por su cuenta, siguiendo un plan de entrenamiento a la distancia, pero amoldado a sus tiempos. El fútbol ya no es el que ordena sus vidas, como sí pasa cuando son parte de un club profesional y deben acomodarse a los entrenamientos con el plantel, entre otras rutinas demandantes.

En ese ecosistema también están aquellos clubes que, aunque compitan en ligas amateurs, tienen aspiraciones a nivel nacional y por eso se refuerzan y entrenan para competiciones de ese tipo. Thaiel Alegre, arquero que anduvo por Gimnasia, Quilmes, Cambaceres y Claypole, arribó a Unidos de Olmos de La Plata y este 2025 se consagró campeón del torneo local, pero el objetivo principal será hacer un buen papel en el Regional Amateur. “Estaba cansado de viajar, quería estar más cerca, además estamos jugando un torneo nacional que me motiva bastante. Nos dan muchas herramientas para estar bien, entrenamos a la mañana como en el Ascenso, así que los que vienen desde ahí están acostumbrados. A mí me vino bien porque a la tarde tengo trabajos como entrenador de arqueros”, cuenta.

Para que todo ese andamiaje invisible funcione hay protagonistas esenciales que no están dentro de la cancha, pero sí fuera: hinchas, socios o dirigentes con un buen pasar económico que financian las incorporaciones aún sabiendo que las ganancias que puedan obtenerse al conquistar un título local o competir a nivel nacional nunca alcancen para costear la inversión. Cada fin de semana, mientras la pelota rueda en los estadios principales del país, al mismo tiempo, lejos de las cámaras están las ligas del interior que no prometen contratos millonarios ni gloria, pero para muchos todavía significa un lugar para vivir del fútbol.

 

Fuente: TyC Sports/Fernando Bajo