Luchó, peleó y no abandonó. Al final tuvo su recompensa. Nahuel Maldonado tuvo que pasar varios tragos amargos hasta llegar a este domingo que lo consagró con Estudiantes. Nadie le regaló nada al capitan del campeón
“Cuando sos joven crees saber todo y después lo pagas caro. Ahora uno trata de hablar con los más chicos y ayudarlos a qué no cometan los mismos errores. Algunos te escuchan, otros no”. Nos contaba en una nota brindada la pagina a principio de 2021.
Referente y siempre aconsejando a los más chicos del plantel. De esos jugadores que estan en los detalles. Fanatico de Boca, tanto que a su hijo le puso Juan Román y festeja cada gol con el «Topo Gigio».
Paso mucha agua por debajo del puente para lograr esto.
En 2018 se habia convertido en su año. Fue su temporada, en el primer partido de la final se despachó con un triplete y en el partido desempate sufrió una lesión cuando la jugada pedia penal que no fue cobrado. Tanto que el árbitro le mandó un mensaje de perdón.
Volver a empezar para Nahuel que 2019 lo tuvo a medias y 2020 llegó la maldita pandemia.
En 2021 parecia que tendría revancha. Pero una lesión ligamentaria, luego de marcar un gol en la serie de penales, junto en la cancha de ayer para Independiente. No pudo jugarla y su equipo cayó ante Huracán en cancha de Defensores.
En 2022, fue entrenador de Tercera y campeón con Estudiantes. Pero eso fue mientras se recuperó, lejos estaba abandonar y regresó al año siguiente. Cayó en otra final jugando en Independiente ante Huracán
Pero siguió insistiendo, regresó a Estudiantes y como lo dice él, es su segunda cada y nada como sentirse así. Goles de todas las maneras, goleador y capitán del campeón.
Tuvo un gran gesto al darle el lugar a David para levantar la Copa. No necesitamos dar el apellido para decir de quien hablamos.
Nahuel Maldonado, el pibe que se tomaba un micro para ir a entrenar a Boca debajo
de un puente solo a tres cuadras de la cancha de Huracán (Villa 1-11-14), logró su sueño: Ser campeón con el Club del cual es hincha.


